El modelo que sostuvo la comunicación digital durante veinte años se está agotando. Nadie quiere recorrer diez enlaces para encontrar un dato: quiere la respuesta. En 2025, cerca del 70% de las búsquedas terminó sin que el usuario hiciera un solo clic. Sobre eso montamos esta nueva edición de Diálogos Parla, dedicada a IA Visibility y GEO, junto a Loreto Bravo, doctora en Ciencia de la Computación e investigadora de la UDD.

 

La IA ya no ordena. Interpreta.
Loreto trazó quién filtra la información antes de que llegue a las audiencias: primero el periodista, después el buscador que ordenaba enlaces sin leerlos, y hoy un tercer filtro que procesa el ecosistema digital y redacta una postura propia. “La IA ya no ordena; interpreta”, resumió. De ahí la idea que más quedó dando vueltas en la sala: la IA no mide reputación, la infiere. Cruza lo que una organización declara, lo que terceros validan y lo que los datos demuestran.

Cuatro modelos, cuatro reputaciones
Uno de los ejercicios del desayuno fue hacerle la misma pregunta a distintas herramientas y comparar sus respuestas sobre una misma organización. Los resultados no coincidían: cada plataforma construía un relato propio, con atributos y riesgos distintos. Una marca ya no tiene una reputación digital, tiene una por modelo. Y la ausencia también comunica: no aparecer pesa tanto como una mención negativa.

GEO no reemplaza al SEO. Se suma.
El GEO busca que una organización sea comprendida, mencionada y citada correctamente por los modelos, y se apoya en tres frentes: que la IA entienda quién eres, que haya terceros que lo respalden y que el contenido pueda citarse. Publicar volumen por publicar o llenar el sitio de datos estructurados no garantiza nada; lo que mueve la aguja es contenido verificable, con respaldo real y trazable.

La visibilidad en la IA no se compra: se gana
El estudio What Is AI Reading? de Muck Rack, que analizó 25 millones de enlaces citados por ChatGPT, Claude y Gemini en 17 industrias, muestra que el 84% de las citas proviene de contenido ganado y solo el 0,3% de contenido pagado. El periodismo por sí solo explica el 27% de las fuentes citadas. Lo que los modelos leen para hablar de una organización es, en su mayoría, lo que otros dijeron de ella.

De medir clics a medir presencia
Los clics y el posicionamiento quedan cortos frente a lo que ahora importa: si apareces, cómo te describen, qué fuentes te sostienen y con qué competidores compartes la respuesta. Ahí empieza a instalarse el share of model. Loreto fue honesta sobre los límites: es una medición probabilística, no exacta. Su propuesta es método antes que herramienta: definir las preguntas que importan, testear en varios modelos, registrar, comparar y repetir. Una consulta aislada es una anécdota; lo que sirve es el patrón.